Por Pablo Casal Polo

Más allá de su personalidad y siendo fieles a la actualidad, viajamos con Sergio Príncipe, profesor de Políticas de información y comunicación en la UE, a una Unión Europea desde una perspectiva europeísta,

“Estudiando a la UE, solidaridad y cooperación han sido dos aprehensiones morales importantes’’

 

En el clima actual de la UE, con la crisis de deuda soberana asolando a la Entidad Supranacional ¿Es más complicado impartir este año la asignatura (Políticas de la información y comunicación en la Unión Europea)?

S.P: Siempre que hay que hablar de Europa es complicado, los modelos están en revisión continuamente. Si hasta 2004 la UE tenía una credibilidad por haber desarrollado una política de ampliación que eliminaba conflictos, en una Europa antes problemática por toda la cultura occidental de la guerra fría, ahora, con la crisis económica y una Europa de dos velocidades, se hace también complicada la tarea de transmitir ideas en el campo.

“Europa es patrimonio de todos los europeos”


¿Qué te ha hecho aprender moralmente conocer tanto del funcionamiento de la UE? 

S.P: ¡Qué pregunta! (Respira). Solidaridad y cooperación. Sobre todo que los desafíos a los que hay que hacer frente saldrán mejor cuando hay distintos ‘modus operandi’. Se reacciona mejor estando juntos que caminando solos.

En el contexto actual eso de caminar juntos se ha conseguido con una excepción, Reino Unido. ¿Qué te parece la decisión de David Cameron de no trabajar en el ‘Acuerdo Intergubernamental de los 26’?

S.P: Reino Unido tiene un servilismo político clave, son euroescépticos y en función de eso van a querer remarcar la particularidad británica. Van a querer dejar claro que una cosa es estar asociado y, otra, participar de plena integridad y que todo lo referente a la UE puede afectar a la vida británica. Ya con Toni Blair, uno de los líderes clave en su mandato, algo como tener un carnet de identidad europeo hacía que los británicos se echaran las manos a la cabeza. Cualquier gesto europeísta, tanto laboristas como conservadores, lo van a entender como un intervencionismo. La garantía del ‘opt –out’ (Cláusula que permite a Reino Unido participar en lo que considere beneficioso para el estado) les proporciona ese fuerte.

Por otro lado, me parece buena esa unión de los 26 frente a Reino Unido. Lo malo es que no hay ese gran proyecto. Mediáticamente ha servido, pero al no haber fondo lo desprestigiará eso de ‘el que ríe último, ríe mejor’.

¿Reirá último y, por consiguiente, mejor, según el dicho, Reino Unido?

S.P: Al disminuir posición y depreciarse el euro hace que la libra se haga más fuerte. Reino Unido está en posición de reír mejor, sí.

Nos venimos a España. Poseemos una tasa de paro juvenil que roza el 50%, un porcentaje de desempleo que dobla la media de la registrada en la eurozona y un déficit que se acerca a los niveles límite marcados por Bruselas. Sin embargo, nos mantenemos al margen de la intervención. ¿Por qué?

S.P: No pudo haber nunca un rescate para Italia y no lo puede haber para España. No fue Bruselas quién llamo a Giorgio Napolitano y le dijo echa a Berlusconi, hubo una presión interna del parlamento. La marcha de Berlusconi llegó también por un contexto difícil. A la hora de imponer el plato de solucionar esta crisis de hambre entra el juego de la UE, pero no se forzó tampoco.

En España se veía un horizonte de elecciones generales. Además, si están costando el resto de rescates, financiar el de España resulta astronómico. En un contexto de una eurozona debilitada, perder a España, se haría difícil.

En el proceso de toma de decisiones, parece que Angela Merkel y Nicolás Sarkozy han cesado en su intención de aconsejar en todos los temas. ¿Era bueno que dos gobiernos fuertes lideraran los acuerdos comunitarios?

S.P: Desde un perfil comunitario, es un fracaso que Francia e Italia lleven la voz cantante. Está bien que alguien tome la iniciativa, pero existen unas instituciones. Europa es patrimonio de todos los europeos. Me reitero, es bueno que exista Iniciativa, pero no imposición.

¿Por qué Serbia no acerca posiciones con Kósovo? Es prácticamente lo único que le separa de ser incluido en la bolsa de candidatos a entrar en la UE.

S.P: Ideológicamente para Serbia  es básico el tema de Kósovo. Pero hay más criterios que le separan de la UE. Económicos sobre todo. Las garantías de un Estado de Derecho es complicado con la corrupción que existe allí. Ha habido un trabajo importante, es cierto, pero hay que trabajar más. Kósovo es un asunto enquistado. Para Boris Tadic no pasa reconocer a Kósovo, porque evidentemente es traicionar a la patria. La entrega de Ratko Mladic es como entregar a un héroe nacional para Serbia, pero ha sido importante en las relaciones con Bruselas. La solución pasa por un medio largo plazo por el que Serbia tiene que hacer un trabajo y Kósovo también.

¿Peligra el euro en alguno de los países de la eurozona? ¿Ha perdido prestigio la idea de moneda común?

S.P: Es muy fácil hablar de acabar con el euro en Grecia, pero técnicamente es perjudicar al país mucho más.  En la adaptación de maquinaria, impresión y fabricación del dinero, se produce un gasto muy fuerte, que no podría asumir. Yo creo que el euro ya ha peligrado a nivel genérico. Después de haber pasado por ser una alternativa al dólar, ahora tiene que recuperar la credibilidad. La idea ‘un euro, un dólar’ se ha acabado. La derrota estadounidense, que perdió amigos financieros que ganó Europa fue la garantía del euro, pero ahora está depreciado. Volviendo a Grecia, lo que nunca debió pasar es dejarle entrar en la eurozona, se sabía que Grecia mentía en las estadísticas. Ahora bien, no creo que la estrategia sea quitar miembros.

Image    Sergio Príncipe Hermoso. //Imagen de archivo.